Aunque parecían haber quedado atrás como las promesas de multimillonarios parques solares o el famoso aeropuerto internacional de cargas, ahora el mismo municipio que mantiene deudas desde hace meses con sus proveedores, e incluso aún no termina de cancelar las cuotas de la última temporada de la lucha antigranizo, pretende salir a comprar los aviones para que, a pocas semanas de lo que debiera ser el inicio de la campaña 2026/27, el sistema que abandonó a provincia sobreviva un año más.
Acorralado por el calendario y ante el inminente desguace del sistema de mitigación de granizo con aviones que anunció el gobierno de Alfredo Cornejo, el intendente Alejandro Molero ahora busca con premura que la misma gente a la que no le atendió el teléfono durante todo un año porque pretendían cobrarle deudas pendientes, ahora lo auxilien con mucho dinero.
Vaya paradoja para el mismo jefe comunal que todavía no logra cancelar las cuotas de la lucha anterior con Mendoza Fiduciaria, y que, aunque finalmente abonó su parte a San Rafael, lo hizo a cuentagotas.
Ahora necesita auxilio con desesperación de los mismos a los que defenestró públicamente.
Ante el anuncio que hizo el ministro Natalio Mema, quien confirmó lo que Rodolfo Vargas Arizu había adelantado; la venta de los aviones y el retiro definitivo de los aportes provinciales para la lucha antigranizo, Molero quedó reducido en soledad a suplicar que San Rafael “se prenda” en la propuesta de Cornejo, comprar los aviones para salvar al sistema del desguace definitivo.
Al fin y al cabo, la última temporada, el sistema costó 4.500 millones de pesos que San Rafael aportó en un 70% por adelantado, y un 30% Alvear en cómodas cuotas a lo largo del año. Ahora sólo deberían sumar a esos montos unos 300.000 dólares por aeronave. Una ganga.
Y Alvear no está en condiciones, claro. Debe hasta 5 meses a la mayoría de sus proveedores y es el único municipio de la provincia que solicitó dos adelantos de coparticipación por 1.100 millones de pesos, que obligatoriamente deben ser devueltos antes el 31 de diciembre.
Vale decir, el municipio está fundido.
Sin el auxilio sanrafaelino, Molero no dispone de fondos para que la lucha que su propio jefe político condenó a muerte, estire su vuelo un año más. Que los productores (Y al pueblo en general, porque el granizo no discrimina fincas de techos, autos de plantas ni siembras de animales) queden a la intemperie, es un detalle casi superfluo para la política mendocina, decidida firmemente a acompañar “el cambio de la matriz productiva”.
Que se hagan cargo los pueblos del sur, y listo.
Mientras tanto, Alvear espera comenzar con su gran obra de la Costanera, que costaría 4.500 millones de pesos, y a celebrar la Fiesta de la Cerveza, que en 2025 ya costó alrededor de 800 millones de pesos y que este año se estima superaría los 1.000 millones.
Que se caiga el cielo, abajo hay fiesta, y qué tremenda fiesta.




