La provincia le pasa la factura a San Rafael y Alvear. Les “cede” un par de aviones y que se arreglen.
El gobierno de Alfredo Cornejo tomó una decisión: los aviones dejaron de ser un problema de la provincia. Ahora lo son de los municipios del sur. La discusión sobre si el sistema funciona quedó atrás. Lo que se discute es quién paga.
La propuesta oficial: la provincia cede —o vende, todavía no lo aclaró del todo— dos aviones a San Rafael y General Alvear. Los municipios se hacen cargo de todo: costos operativos, insumos, logística.
El intendente de Alvear, Molero, no opuso resistencia. Al contrario, sus funcionarios repiten la misma frase ante cada micrófono: “Se pagará después”. Tampoco aclaran el “cómo”.
Las perspectivas no son buenas. Los chapistas, felices. Los vidrieros, aún más.
La promesa de navidad que nunca se cumplió
En diciembre de 2024, el propio Cornejo dejó la puerta abierta para “un retorno” de la lucha, y lo planteó una condición: si se comprobaba que la Lucha Antigranizo reducía las tormentas, se bajarían fondos de Seguro Agrícola para volcarlos al combate aéreo.
Sólo puso un límite: la prueba sería únicamente en el Sur, y por un año. Casi tres años después, esa prueba está más que refrendada. Lo que no sucedió fue la vuelta de los recursos.
Menos aviones, mismas tormentas
El oasis sur siempre operó con tres y hasta cuatro aviones. Ahora se habla de dos. Nadie explica cómo cubrir el mismo territorio con la mitad de la flota, ni qué pasa si un avión se rompe en medio de un operativo.




