Suárez y Juri votaron contra el recorte de Zonas Frías, pero participaron de una sesión que comenzó con el quórum mínimo. ¿Protestaron para la tribuna y avalaron con el asiento?
El peronismo intentó hacer caer el tratamiento retirándose del recinto. Los radicales mendocinos eligieron permanecer y expresar su voto negativo, pero al hacerlo sumaron al número que se requería para aprobar el proyecto que dejó fuera a la gran mayoría de los mendocinos del beneficio.
El Senado convirtió en ley el recorte al régimen de Zonas Frías, una modificación que dejará fuera del beneficio territorial a gran parte de Mendoza. La votación terminó con 38 votos afirmativos y ocho negativos. Entre quienes rechazaron el proyecto estuvieron los radicales mendocinos Rodolfo Suárez y Mariana Juri.
Pero la discusión no pasa solamente por cómo votaron, sino también por la estrategia parlamentaria elegida.
La sesión comenzó con 37 senadores, exactamente el número mínimo para alcanzar el quórum reglamentario. Durante el tratamiento, el bloque peronista decidió retirarse del recinto con la intención explícita de dejar al oficialismo sin el número necesario para continuar. La maniobra finalmente no prosperó.
Suárez y Juri en cambio, permanecieron para expresar su rechazo y votaron negativamente, mientras el oficialismo y sus aliados consiguieron sostener la sesión y aprobar la modificación.
El resultado permite una lectura incómoda para los representantes mendocinos: votar en contra dejó registrada su oposición, pero no impidió que avanzara una ley que ellos mismos cuestionaron por el perjuicio que ocasionará a Mendoza.
La reforma mantiene a Malargüe dentro del régimen territorial por sus condiciones climáticas, pero elimina el beneficio automático para buena parte del resto de la provincia.
Frente a una sesión que comenzó sostenida por el quórum mínimo, quedan abiertas las preguntas políticas: ¿era suficiente levantar la mano para votar en contra o había que intentar que el proyecto no pudiera tratarse?




