La firma sanrafaelina pactó con acreedores financieros un “standstill” para renegociar su deuda.
Cuatro meses después de declararse en default, Bodegas Bianchi alcanzó un acuerdo con bancos y acreedores financieros que le permitirá frenar acciones de cobro y evitar, por ahora, el concurso preventivo o la quiebra. La empresa propuso un esquema de “standstill”, que congela intimaciones y otorga un plazo para renegociar compromisos por unos U$S 350 millones.
El directorio, encabezado por Rafael García Bianchi, resolvió iniciar un reperfilamiento de pasivos que incluye más de $17.000 millones en deudas bancarias, además de cheques rechazados. Según la compañía, el objetivo es “preservar el valor del negocio” en un contexto de crisis que afecta a toda la industria vitivinícola.
El acuerdo contempla suspender acciones de cobro y negociar de buena fe nuevas condiciones de pago. Para la bodega, se trata de una última carta para evitar un proceso judicial que podría derivar en la quiebra. La medida abre una etapa de negociaciones con proveedores y acreedores, en busca de alternativas que permitan sostener la actividad y mantener la tradición de una de las marcas más emblemáticas del vino mendocino.




