Ante la retracción en la demanda, los mayoristas comenzaron a bajar los precios en origen para intentar reactivar el mercado y evitar que la mercadería se pierda.
El sector frutihortícola de Mendoza atraviesa un momento crítico marcado por una fuerte caída en el consumo minorista. La baja en las ventas obligó a los operadores del Mercado Concentrador de Guaymallén a reducir los precios de venta al público en diversos productos, buscando incentivar el movimiento comercial que se encontraba estancado.
Los comerciantes detallan que la situación es compleja: los clientes compran cantidades mínimas y priorizan productos de temporada o de menor costo, dejando de lado artículos que han sufrido aumentos importantes. Esta falta de circulación de mercadería presiona a los mayoristas, quienes deben ajustar sus márgenes para evitar el desperdicio de frutas y verduras frescas que pierden calidad rápidamente.
Aunque la baja en los precios mayoristas busca aliviar el bolsillo del consumidor, el impacto en los precios finales de las verdulerías de barrio aún es dispar, ya que los costos operativos y de logística siguen presionando la estructura de precios. La incertidumbre sobre la estabilidad de los valores se mantiene mientras el consumo no logre repuntar.



