La ingesta cayó 11,5% en seis meses y se ubica en 47 kilos por habitante. Carnicerías locales enfrentan cierres por costos fijos en alza.
El mercado cárnico mendocino atraviesa un semestre crítico. Según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA), el consumo interno de carne vacuna retrocedió 11,5% interanual en el primer semestre de 2026 respecto al mismo período de 2025. La ingesta promedio se desplomó a 47 kilos por habitante al año, un piso histórico.
La pérdida de poder adquisitivo frente a los aumentos en mostrador llevó a los hogares a reemplazar la carne vacuna por pollo y cerdo. Este cambio golpea directamente a la industria frigorífica y a las carnicerías barriales, que enfrentan costos crecientes en energía, alquileres y logística. “La baja de ventas contra los aumentos en servicios potencia el peso del gasto y provoca cierres de comercios tradicionales”, explicó José Rizzo, presidente de la Cámara de Abastecedores de Carne de Mendoza.
El mercado internacional sostiene precios altos por la demanda de China y un rodeo nacional estancado en niveles de hace dos décadas. Las importaciones desde Brasil no inciden en la góndola local. Para lo que resta del año, el sector prevé valores elevados sin tendencia a la baja, mientras intenta ajustar estructuras para sobrevivir en un escenario de márgenes mínimos.




