Seis de cada diez empresas mendocinas reportaron una fuerte caída de la actividad en el último año.
La construcción en Mendoza enfrenta un escenario de fuerte contracción. Una encuesta realizada entre más de 300 actores del sector reveló que 61,9% de las empresas registraron disminución de actividad, mientras que solo el 17,9% logró crecer. El presente fue calificado con apenas 4,18 puntos sobre 10, por debajo del nivel de 2025.
El principal obstáculo es el financiamiento: 89,6% de los consultados afirmó que acceder al crédito es difícil o imposible. A esto se suman el aumento de costos de materiales, la inflación y la informalidad. Estas condiciones afectan tanto la ejecución de obras en marcha como el inicio de nuevos proyectos.
En este contexto, la inversión privada aparece como el sostén de la demanda. Más del 50% de los encuestados señaló a las obras nuevas de pequeña y mediana escala como motor principal, junto con desarrollos inmobiliarios y demanda habitacional.
De cara a 2027, las expectativas son moderadas: la mitad prevé estabilidad, pero 36,6% anticipa un empeoramiento. El sector apuesta a la incorporación de nuevas tecnologías y digitalización para sostener la competitividad.




