El Semáforo de Economías Regionales de Coninagro confirmó a la vitivinicultura como la actividad con más meses en crisis de los últimos ocho años, con fuerte impacto en la provincia.
Un nuevo informe de Coninagro volvió a encender las alarmas sobre la vitivinicultura, la actividad productiva con mayor peso económico y simbólico para Mendoza. Según el relevamiento, el sector acumula 41 meses consecutivos en zona roja, desde enero de 2023 hasta junio de 2026, y estuvo en crisis durante el 72% de los meses de los últimos ocho años, el porcentaje más alto entre las 19 economías regionales analizadas.
El deterioro golpea directamente al bolsillo del productor mendocino: en junio, el precio promedio pagado por litro fue de $255, una caída interanual del 30%. La combinación de costos en alza, precios que no acompañan la inflación y una demanda interna en retroceso profundiza el daño en una provincia donde el vino es motor productivo, cultural y turístico.
Para Mendoza, la persistencia de la crisis amenaza empleo, inversión y la sustentabilidad de miles de fincas, en un escenario que Coninagro no ve cerca de revertirse.




