La cosecha cayó un 12% y productores denuncian precios de quiebra.
La vitivinicultura mendocina atraviesa un momento crítico. Según datos oficiales, la cosecha 2026 registró una caída del 12% respecto al año anterior, lo que agrava la situación de los productores locales. A este escenario se suma la denuncia de bodegueros y viñateros, quienes aseguran que los precios ofrecidos por la uva son de “quiebra”, insuficientes para cubrir costos básicos de producción.
El panorama refleja una combinación de factores adversos: menor rendimiento por condiciones climáticas, caída del consumo interno y dificultades para exportar. Los productores advierten que, sin medidas urgentes, muchas fincas podrían desaparecer, afectando el empleo rural y la economía regional.
Las cámaras vitivinícolas reclaman políticas de apoyo que incluyan financiamiento accesible, programas de promoción del consumo y apertura de nuevos mercados internacionales. También insisten en la necesidad de establecer precios de referencia que garanticen rentabilidad mínima para sostener la actividad.
La crisis vitivinícola se convierte así en un nuevo desafío para Mendoza, provincia históricamente ligada al vino y que hoy enfrenta el riesgo de perder competitividad en uno de sus sectores más emblemáticos.



